Invierno: Esquiador listo para ser olí­mpico y paralí­mpico

VANCOUVER (AP). Al esquiador canadiense Brian McKeever le gusta bromear al decir que para recorrer una prueba de campo traviesa sólo necesita "mantenerse en la parte blanca en medio del verde".

Competir en los Juegos Olí­mpicos de Invierno será un poco más complicado para él, pues sólo puede ver una mancha borrosa cuando mira de frente porque sufre un problema degenerativo en los ojos.

McKeever, quien compara su mal a poder ver la dona pero no el hoyo, está listo para ser el primer atleta invernal en competir en Olí­mpicos y en Paralí­mpicos.

El domingo, el atleta canadiense participará en los 50 kilómetros de cross country, al igual que hizo su hermano mayor Robin en Nagano hace 12 años, justo un mes antes de que a Brian le diagnosticaran la enfermedad.

"No hay un dí­a que pase en el que no desee ver mejor", dijo McKeever. "Parece fácil subirse a un coche para hacer una diligencia. Y sin embargo, (el problema visual) me ha hecho quien soy. Es parte de quien soy, y me gusta la persona que soy".

McKeever, de 30 años, describe al mal de Stargardt como un permanente "ojo deslumbrado por un flash", refiriéndose a la distorsión que aparece en el centro del campo de visión cuando se dispara una cámara fotográfica.

Debido a que su vista periférica está intacta, en general puede ver lo que necesita mirando por encima o hacia los lados, aunque no siempre puede ver todo detalladamente.

Sin embargo, en el campo traviesa, el caos de las salidas en conjunto combinado con la velocidad en los descensos pueden complicar la prueba, aún para los que tienen visión perfecta.

McKeever ha entrenado varias veces en la pista y ha visto muchos videos para acostumbrarse instintivamente al recorrido.

"Se ha caí­do muchas veces. No siempre le va bien", dijo Tom Holland, director de alto rendimiento del cross country canadiense.

McKeever aprendió a sobreponerse a su mal viendo a su padre Bill McKeever, quien sufre el mismo problema visual pero nunca se detuvo por ello.

Bill McKeever y su hermana experimentaron los primeros sí­ntomas cuando iban en la primaria, y cuando sus hijos llegaron a la adolescencia con vista normal pensaron que éstos no tendrí­an problemas. Hasta que Brian comenzó a padecer lo mismo.

En el primer semestre de la universidad pasó de leer el pizarrón desde la última fila de la clase a no distinguir nada sentado en la primera. Dos años más tarde fue declarado legalmente ciego.

En las competencias paralí­mpicas los ciegos tienen un guí­a y el atleta va siguiéndolo a lo largo del recorrido. En los Olí­mpicos eso no existe, por lo que Brian tratará de elegir a un competidor que vaya a su misma velocidad.

"Trato de ver a alguien rápido y seguirlo", dijo.

A McKeever no le molesta que lo consideren una historia inspiracional, pero dice que a los Olí­mpicos no va sólo a presentarse.

"No necesariamente voy con la mentalidad de ganar una medalla de oro", dijo. "Pero sí­ me importan los resultados".