Sagan, la desdicha del hombre más regular en el Tour de Francia

El eslovaco Peter Sagan continúa con su mala racha en este Tour de Francia, después de haber sumado un nuevo segundo puesto en la etapa que acabó este viernes en Rodez, batido en el esprint final por el belga Greg Van Avermaet.

La historia de Sagan con el Tour es una curiosa relación de amor y desencuentro: suma 15 segundos puestos (cuatro en 2015), no gana una etapa en la Grand Boucle desde el 5 de julio de 2013 (en Albi), pero está camino de vestir en París el maillot verde, que distingue al primer clasificado de la regularidad, por cuarta edición consecutiva.

El joven esprinter del Tinkoff, nacido en Eslovaquia hace 25 años, destacó pronto en el pelotón. En 2010, en su primer año como profesional, ya ganó dos etapas en la París-Niza y una en la Vuelta a Romandía, dos carreras tradicionales del calendario ciclista internacional.

Certificó su clase al año siguiente ganando tres etapas en la Vuelta a España y en 2012 se confirmó con otras tres etapas en el Tour de Francia y el maillot verde de la regularidad en París.

Con 22 años, el mundo del ciclismo creía tener ante sí al esprinter del futuro, aquel que pudiera marcar una época como lo habían hecho en los años 1990 el italiano Mario Cipollini y el alemán Erik Zabel o, más recientemente, el británico Mark Cavendish (aún en activo y presente en este Tour, en el que ya ha ganado una etapa).

Sin embargo, Sagan parece haberse estancado ahí. En 2013 ganó la referida etapa en Albi, pero desde entonces su palmarés en las grandes vueltas está a cero y suma también puestos de honor, pero sin grandes victorias, en las clásicas del calendario ciclista internacional.

De carácter afable y considerado uno de los ciclistas más bromistas del pelotón, Sagan no ocultó su enojo al cruzar la meta de Rodez por detrás de Van Avermaet: "No estoy triste, estoy cabreado, que es diferente", declaró a los periodistas guiñando un ojo.

- Sin fuerzas en el esprint -

"Esperé demasiado para comenzar mi esprint y si hubiese seguido tirando fuerte. creo que podría haberle ganado", añadió. "Traté de acelerar, pero ya no me quedaban piernas" (sin fuerzas).

Hasta el líder del equipo Tinkoff, el español Alberto Contador, lamentó la mala suerte de su compañero: "Es una pena después del gran trabajo de todo el equipo, pero no pudimos rematar", dijo en referencia a que la formación rusa fue la encargada de echar abajo la escapada de seis ciclistas para llegar al esprint final... donde Sagan era el máximo favorito a la victoria parcial, al acabar la etapa en un repecho de poco más de 500 metros, ideal para el eslovaco, que supera esas dificultades mejor que otros velocistas.

Al menos, a Sagan le queda el consuelo de que tiene bien encarado el vestir de verde otra vez el próximo 26 de julio en París, aunque por el momento eso no le quita el enfado: "¿El maillot verde? Sí, lo llevo, pero lo que quería era ganar la etapa".

"Y así hubiese sumado más puntos", remachó.