La emoción envidiable de las copas comienza a llegar a Sudamérica

LA HABANA (AP). La imagen era un canto a la belleza del fútbol: Pablo Infante, el ya famoso gerente bancario y delantero del Mirandés de la tercera división española, brazos en alto, cargado en andas por dos hinchas, rodeado por otros cien o doscientos, el rojo y negro del club en bufandas y camisetas, bajo las luces del pequeño estadio Municipal de Anduva.

Las 6.000 personas que abarrotaron esa noche histórica la cancha del norte de España festejaban una nueva hazaña del "matagigantes" local, que acababa de eliminar de la Copa del Rey a su tercera ví­ctima de primera división, el Espanyol.

En una campaña tan improbable como emocionante, Mirandés logró ser el tercer equipo de tercera que llega a semifinales de la Copa. Para el partido de ida del martes, el club agregó una tribuna para 1.700 personas para dar cabida a tanto entusiasmo (y a los hinchas del visitante Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa).

"Hemos puesto en el mapa a Miranda de Ebro", dijo César Caneda, autor del gol de la clasificación a semis en el segundo minuto de descuento.

Los mirandesistas están lejos de los millones de euros de la Liga de Campeones y de los estadios imponentes de "La Liga", pero mientras dure este cuento de hadas, pocos hinchas del mundo pueden estar más felices que los suyos.

Esa es la gran virtud de los torneos de copa, una tradición arraigada en Europa y que amaga con extenderse en Sudamérica.

A diferencia de las ligas a dos rondas de todos contra todos, los torneos de eliminación directa generan partidos emocionantes en todas las fases y brindan la posibilidad de que los equipos "chicos" construyan gestas inesperadas que quedarán para siempre en la memoria de sus hinchas.

Uno que en eso anda es el uruguayo Gustavo Poyet, entrenador del Brighton & Hove Albion de la segunda división inglesa.

El sábado, su equipo aguantó un partido de la Copa de la FA que el Newcastle, sexto en la liga Premier, controló gran parte del tiempo. Pero a los 76 minutos, su volante Will Buckley se escapó desde su cancha y sacó un centro-remate que se desvió en un defensor y se fue a la red para llevar a Brighton a octavos.

"Es un resultado gigantesco", dijo Poyet, cuyo equipo se ganó una visita al legendario Anfield del Liverpool en un par de semanas.

Otro que debe estar henchido de orgullo es el argentino Sergio Torres, un mediocampista que se fue un dí­a por su cuenta a probar suerte en el fútbol inglés y llegó a trabajar en una cadena de farmacias mientras perseguí­a su sueño en las profundidades del ascenso.

Por segundo año seguido, su equipo de cuarta división Crawley Town se metió en las rondas más importantes de la Copa. El sábado, eliminó al Hull de segunda al vencerlo 1-0 a domicilio y ahora espera al Stoke, último subcampeón de la Copa.

"Es la primera vez que recibimos a un rival de la liga Premier en el estadio Broadfield en un partido oficial y estoy seguro que estará abarrotado", dijo el presidente del club Alan Williams. "Es otro acontecimiento maravilloso para el club, los jugadores y los simpatizantes".

Del otro lado del Atlántico, estos torneos tienen una tradición sólida en pocos paí­ses, con la Copa do Brasil y la Copa Chile como ejemplos de mayor continuidad.

El torneo chileno incluye 72 equipos de aficionados, del ascenso y de primera y premia al campeón _hoy Universidad Católica_ con una plaza en la Copa Sudamericana. También tiene la mí­stica de David contra Goliat: en 2009, la Copa comenzó con la visita de Colo Colo a la polinésica Isla de Pascua para enfrentar a la Selección de Rapa Nui, 100% aficionada.

En Brasil, participan equipos de todos los estados y el campeón clasifica a la Copa Libertadores: así­ fue como el Santos de Neymar llegó al torneo sudamericano que ganó en 2011. En 2013, se ampliará de 64 a 86 equipos e incluirá a los que juegan la Libertadores, lo que elevará su nivel.

En otros paí­ses, como Venezuela, Perú y Colombia, las copas se han jugado con intermitencia.

Perú y Colombia tienen torneos que comienzan con fases de grupos y luego van a las rondas de eliminación directa. La Copa Perú ofrece a equipos aficionados de todo el paí­s un premio incomparable, un ascenso a primera división, mientras que las copas colombiana y venezolana enfrentan a equipos de primera y segunda por un lugar en la Sudamericana.

La Asociación de Fútbol Argentino, luego de descartar _¿o postergar?_ la idea descabellada de una primera división de 38 equipos, lanzó esta temporada la Copa Argentina, que busca "federalizar" el fútbol. La novedad es que los partidos se juegan en canchas neutrales, a veces a miles de kilómetros de las sedes de ambos equipos.

La Copa le brinda al descendido River Plate la posibilidad de ganar un trofeo de alcance nacional mientras pena en su primera campaña en segunda división.

"Sueño definir con Boca la Copa Argentina", dijo el delantero "millonario" Fernando Cavenaghi.

Claro que el súper clásico argentino sólo puede darse en la final, ya que los archirrivales fueron sembrados en mitades opuestas del cuadro. Y el técnico de Boca Juniors Julio César Falcioni advirtió que quiere quedar en la historia como el primer ganador del torneo.

El jueves, Falcioni usará a sus titulares en el debut ante el Santamarina, un equipo de la tercera nacional.

También Uruguay acaba de lanzar la Copa Celeste Olí­mpica. Aunque sólo participan los 16 equipos de primera, los partidos de eliminación directa se juegan en siete ciudades del interior del paí­s.

Así­, Sudamérica le va agarrando el gusto a las copas nacionales, donde los chicos se agrandan, los favoritos a veces salen escaldados y los amantes del fútbol disfrutan pase lo que pase. Como dijo Bielsa antes de su partido con el Mirandés: "El fútbol atrae no porque los favoritos confirmen su condición, sino porque los que no lo son lo alteran".

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Diego Graglia es editor de Deportes de The Associated Press y está en Twitter como @TheDailyDG.