Los retos del futuro presidente de la FIFA

El sucesor de Joseph Blatter a la cabeza de la FIFA, que debe ser elegido este viernes, tomará las riendas de un organismo debilitado por una crisis sin precedentes y tendrá por delante una ardua labor: restaurar la confianza en una institución carente de credibilidad.

Para lograrlo, el futuro presidente deberá llevar a cabo una verdadera reforma en el gobierno que devuelva el crédito perdido ante los patrocinadores, y gestionar los diversos procedimientos penales abiertos.

- Restaurar una imagen degradada -

Desde el arresto de siete altos responsables del fútbol mundial, el pasado mes de mayo en Zúrich, acusados por la justicia estadounidense de haber aceptado varios millones de dólares en sobornos, las revelaciones se han sucedido. Lo que muchos suponían se ha confirmado y la palabra FIFA es hoy a ojos de muchos sinónimo de corrupción.

Después de los subordinados, fue el patrón, 'Sepp' Blatter, el que cayó en diciembre, suspendido ocho años por la justicia interna de la FIFA, tras haber sido imputado por la justicia suiza. El motivo fue un supuesto pago de 1,8 millones de euros al que se postulaba como su sucesor, Michel Platini, presidente de la UEFA, que también recibió la misma suspensión.

Según el italo-suizo Gianni Infantino, uno de los favoritos a la presidencia, "la imagen y la reputación (de la FIFA) ha sido severamente puesta en peligro por los recientes acontecimientos. Mi objetivo principal será hacer cambiar las cosas y volver a situar al fútbol en el centro de las actividades de la FIFA".

Pero para el especialista en marketing deportivo Patrick Nally, "la profundidad de las investigaciones de la justicia y lo que ya ha salido a la superficie, aunque queda aún por investigar en Asia y en África, indica que a pesar de los esfuerzos de la FIFA, le será muy difícil recuperar su crédito".

- Reformar el gobierno -

Para restaurar su imagen, la FIFA deberá reformar profundamente su gobierno. "No quiero despertar el 27 de marzo sin estas reformas, deben quedar atrás", afirmó este martes en una entrevista ante varios medios, entre ellos la AFP, la antigua jugadora australiana Moya Dodd, una de las tres mujeres (de 24 miembros) que componen el comité ejecutivo.

El 'paquete' de reformas adoptado en diciembre y que será sometido el viernes al voto de las 209 federaciones reconocidas por la FIFA, incluye entre otras medidas una limitación a 12 años del cúmulo de mandatos (Blatter, cuando fue elegido por quinta vez en mayo, llevaba en el puesto 17 años), un control de integridad de cada nuevo miembro del Comité Ejecutivo o de cualquier otra comisión. Entre las otras propuestas destacan la publicación de las remuneraciones, entre ellas la del presidente, y una separación entre las decisiones políticas (comité ejecutivo) y económicas (secretaría general), para evitar cualquier conflicto de intereses.

- Recuperar la confianza de los patrocinadores -

El pasado mes de octubre, los patrocinadores históricos como Coca-Cola y McDonald's, apelaron a la "salida inmediata" de Blatter, pero ninguno de ellos interrumpió su patrocinio porque, según el responsable de una gran federación olímpica, "a nadie le interesa ceder su posición a la competencia". Si la FIFA registró en 2015 unas pérdidas de cerca de 100 millones de euros, cuenta con reservas de 1.500 millones de dólares para amortizar el golpe, además de los millones que generará el Mundial de 2018 en Rusia.

Pero, "es evidente que todo nuevo patrocinador oficial se pregunta si es oportuno que su nombre se asocie a la FIFA", añade ese mismo responsable de marketing, amparado en el anonimato. Sólo su inclusión en el seno del comité encargado de supervisar la aplicación de las reformas aplacaría los recelos de los patrocinadores

- Gestionar los procedimientos penales -

A los procedimientos internos de la FIFA se añaden los procesos judiciales conducidos por la justicia estadounidense (39 personas y dos sociedades acusadas) y por la justicia suiza. Para algunos observadores no es descartable que la justicia extienda sus redes sobre Asia y África.

"Espero que los asuntos penales sean tratados hasta el final, pero que sea rápido, para que podamos volver a hablar de fútbol", declaró el domingo Infantino, consciente de que la "tarea del próximo presidente no será sencilla".